Parachoques con puntitos marrones, una moldura que ha perdido el brillo en la parte baja, un tapacubos con manchas que no salen con nada. La pregunta que nos llega con las fotos es siempre la misma: ¿esto se pule o hay que mandarlo a recromar? La respuesta está en entender qué hay debajo de ese brillo.
Un cromado son varias capas, no una
El cromado decorativo clásico se hacía por electrólisis sobre la pieza base, normalmente acero, latón o zamak. Primero se aplicaba cobre, después una o varias capas de níquel, que es lo que aporta el cuerpo y buena parte del brillo, y finalmente una capa finísima de cromo que da el tono azulado y la dureza superficial.
Cuando aparecen picaduras, el agua ha encontrado un poro en el cromo, ha llegado al níquel y, con tiempo, al metal base. El punto marrón que ves arriba es óxido que sale desde abajo. Y eso decide todo: lo que está en la superficie se puede tratar; lo que ya ha perforado las capas, no.
Tres niveles de daño
| Lo que ves | Qué pasa debajo | Qué se puede hacer |
|---|---|---|
| Brillo apagado, velo o manchas de agua | Suciedad incrustada y oxidación superficial del cromo | Limpieza y pulido suave. Resultado muy bueno. |
| Puntos marrones pequeños y aislados, sin relieve | Óxido superficial que empieza a salir por los poros | Se retira el óxido y se sella. Mejora mucho; quedan marcas mínimas visibles de cerca. |
| Picaduras con cráter, cromo levantado o ampollas | El metal base está corroído y las capas se han despegado | Pulir no lo arregla. Toca recromado o sustitución. |
El truco para distinguir el segundo nivel del tercero es pasar la uña o un paño fino. Si el punto no tiene relieve y al limpiarlo queda un brillo continuo alrededor, hay margen. Si la uña se engancha, o al limpiar se ve un pequeño hoyo oscuro, la capa ya está perforada.
No todo lo que brilla es cromo
Antes de decidir, conviene confirmar el material, porque en un mismo coche conviven acabados que parecen iguales y se tratan distinto:
- Niquelado. En coches de antes de la generalización del cromado, y en algunas piezas interiores posteriores, el acabado es níquel sin capa de cromo. Tiene un tono más cálido, ligeramente amarillento, y se empaña con más facilidad. Pulirlo es más agradecido, pero también se desgasta antes.
- Acero inoxidable. Molduras de ventanillas, embellecedores y algunos parachoques. No se pica igual que el cromo y admite un pulido más intenso, incluso eliminar arañazos finos.
- Aluminio pulido o anodizado. Frecuente en rejillas, marcos y anagramas. El anodizado no se debe pulir con abrasivos: se lleva la capa protectora y deja manchas lechosas que no tienen vuelta atrás.
Un error de identificación aquí es de los que no se pueden deshacer, así que la prueba siempre empieza en una zona que no se vea.
Lo que no hay que hacer
- Lana de acero normal. Es habitual verlo recomendado. La de grano grueso raya el cromo y deja partículas de hierro que se oxidan encima. Si se usa algo, que sea lana de grado muy fino y con lubricante, y con mucha prudencia.
- Pulimentos de corte para pintura. Están pensados para otro material y en cromo fino pueden atravesar la capa en los cantos.
- Productos ácidos de «limpiallantas». Atacan el níquel si hay poros y aceleran justo lo que quieres frenar.
- Pulir con máquina a toda velocidad en aristas. Es donde menos espesor de cromo hay y donde primero aparece el níquel amarillento.
Cuándo compensa recromar
El recromado de calidad no es un baño encima. La pieza se decapa hasta el metal, se reparan las picaduras del material base, se pule y se vuelven a aplicar todas las capas. Por eso cuesta lo que cuesta y tarda semanas.
Tiene sentido cuando:
- La corrosión ha levantado el cromo en zonas visibles, como un parachoques delantero.
- La pieza es original y difícil de encontrar, y quieres conservarla aunque haya que rehacer su acabado.
- El coche va a concurso, donde el jurado mira los cromados de cerca.
Y hay casos en los que conviene pensarlo dos veces:
- Piezas de zamak muy corroídas. Este metal se degrada por dentro y recuperarlo no siempre es posible; a veces aparece una fundición de repuesto de calidad.
- Coches con pátina general asumida. Un parachoques recromado brillando al lado de molduras de cincuenta años puede desentonar más que las picaduras.
Conservar lo que hay
Muchas piezas que llegan en el segundo nivel no necesitan más que un buen trabajo y una protección constante. Tras limpiar y retirar el óxido superficial, sellar el cromo con una cera o un sellante adecuado frena la entrada de agua por los poros. En coches que duermen en garajes húmedos, repetirlo cada pocos meses es lo que evita pasar al tercer nivel.
Si tienes dudas con tus cromados, mándanos fotos con luz lateral y alguna de cerca, desde contacto o por WhatsApp. Te diremos con franqueza qué admite nuestro trabajo de cromados y brillantes y qué piezas conviene llevar a un taller de recromado.
